Fecha de publicación: 23-oct-2019

Josep Guasch, coaching y psicoterapia

La escucha activa.

Vivimos un momento en el que escuchar parece que no es “lo que se lleva”. Hablar con alguien significa esperar que la otra persona esté preparando la respuesta en vez de estar escuchándonos. Seguramente es algo que cada uno de nosotros también hace.

Escuchar activamente implica un silencio en el diálogo interno para recibir lo que dice el otro. Una entrega receptiva en lo emocional para escuchar lo que se dice y lo que no se dice.

Y también una predisposición corporal que suele ser reflejo de lo anterior o, de la que en su caso, conviene tomar conciencia.

Quien recibe la escucha activa se siente escuchado, se dé cuenta o no. Y esto predispone mejor a mantener una conversación sincera y auténtica.

Escuchar no es, pues, un proceso mecánico/pasivo. Saber escuchar es una predisposición activa para comprender al otro y estar disponible.

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